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El Gran Oraculo de Cera

Nos encontramos ante uno de los grandes oráculos y sistemas predictivos basados en el fuego. Un sistema, quizá madre de tantos otros, que ya era practicado en la antigüedad por chamanes y druidas, se trata de ver qué símbolos manifiesta la combustión de una vela y de qué manera nos está ayudando a comprender un mensaje.

En la antigüedad, este sistema que proponemos al lector por su enorme interés a todos los niveles, se practicaba al amparo del fuego de las antorchas y las hogueras. Ya que de una parte un brujo o druida, preparaba en una rama de árbol especial, previamente consagrada y ritualizada, la mezcla necesaria de hierbas, flores y grasas animales, que luego combustionarían en una antorcha, cuya posición inclinada permitiría la caída sobre una superficie especial de ciertas gotas de grasa y resina, que posteriormente serían interpretadas por el adivino en el oráculo.

Como es lógico, hoy sustituimos la complicada antorcha ritual por una vela y las gotas de grasa animal por gotas de cera.
La variante es mínima y el resultado muy parecido, siempre y cuando preparemos nuestras velas de una forma conveniente y las usemos del color adecuado según las intenciones de cada pregunta.
La interpretación de los mensajes o símbolos que aparecen en la cera en el transcurso de una consulta, no puede ni debe improvisarse, el dibujo siempre tendrá la forma de algo que está en nuestro universo y a través de él deberemos interpretar el mensaje que nos envíe.

PREPARANDO EL ORÁCULO
Antes de proceder a una sesión adivinatoria, necesitaremos disponer de los siguientes elementos:
A. Cerillas de madera.
B. Incienso aromático.
C. Cartulina blanca o un trozo de tela blanca.
D. Una vela negra y una vela blanca.
E. Un vaso lleno de agua que colocaremos sobre un plato lleno de sal marina.
F. Velas de colores: según el tipo de pregunta que debamos hacer, debemos utilizar un color u otro de la vela, de esta forma estaremos más armonizados con la pregunta que deseamos establecer.

Así:
Velas Verdes: Para todo tipo de consultas relacionadas con la salud, la recuperación energética físicamente hablando o futuras prospecciones en el terreno de lo físico tales como operaciones, etc.
Velas Amarillas: Para consultas relacionadas con el dinero, ya sea desde la perspectiva del azar, los ahorros, inversiones o dinero fruto del trabajo.
Velas Marrones: Para consultas relacionadas con el trabajo y la proyección profesional. También para relaciones laborales y formaciones de nuevas sociedades.
Velas Rojas: Para todas aquellas consultas que se refieran a la energía vital, la fuerza del individuo, la puesta en marcha de cualquier tipo de tema, pero también para consultas de índole amatorio, de atracción sexual.
Velas Rosas: Para las consultas relacionadas como el amor de pareja propiamente dicho, relaciones sentimentales y bodas, pero también el amor hacia los demás, es decir amistades, familia, etc.
Velas Lilas: Para consultas sobre la evolución espiritual o interna, sobre los caminos a seguir para potenciar el ser interior desde el prisma más trascendente.
Velas Azules: Para todas las consultas relacionadas con la mente, los problemas de pensamiento, dudas y disgustos e incluso la salud mental: estrés, apatía, depresión, obsesión, etc.
Velas Naranja: Para las consultas relacionadas con lo oculto e insondable, es decir las cualidades ocultas del individuo, las ideas que debe poner en marcha, pero también sus capacidades paranormales y por supuesto, para consultar sobre vibraciones energéticas, malas influencias, cargas o descargas de energía vital, etc.

Una vez dispongamos de todos estos elementos mágicos iremos a nuestra zona de trabajo, y sobre una superficie lisa y limpia colocaremos la cartulina blanca o tela también blanca que servirá como base para las consultas. A la izquierda de ella situaremos la vela negra, que se encargará de regular y condensar cualquier tipo de energía negativa que pueda establecerse en la consulta.

A la derecha de la cartulina pondremos la vela blanca para que purifique y tonifique con vibraciones positivas el ambiente. Delante de la cartulina o tela, es decir en posición Norte, depositaremos el plato y el vaso con agua, de manera que podamos potenciar así la videncia y la conexión con los espíritus de este elemento que favorecerán la videncia y la intuición, como igualmente lo harán los del aire a través del incienso que colocaremos junto al plato y vaso de agua.

Tras esta disposición de los elementos, el lector de la vela después de conocer el tema de la consulta, cogerá la vela que se corresponda con lo solicitado y la sostendrá entre sus dos manos meditando en la pregunta.

Acto seguido la encenderá con la cerilla de madera y una vez encendida, observará la llama durante un par de minutos, mientras vuelve a concentrarse en la cuestión preguntada. Después cogerá la vela (con cualquiera de las dos manos, o bien con la que le resulte más cómoda) y la inclinará sin llegar a ponerla en completa posición horizontal, cerrará los ojos y dejará que la cera de la vela caiga sobre la cartulina el fruto de la combustión.

Es muy importante mantener los ojos cerrados y no mirar la caída de la cera sobre la cartulina para no influenciar en la consulta. Según todas las tradiciones, la energía vital o inconsciente con la que se conecta en ejercicios como éste, guía misteriosamente la mano del adivino facilitando así una respuesta, pero el adivino puede influenciar, aún sin querer, si mira la caída de la cera.

Tras un par de minutos de reflexión sobre lo preguntado, tiempo en el que la vela habrá estado manando su cera sobre la cartulina o papel, procederemos a retirarla y soplar suavemente para que se enfríe la mancha o "sello" de cera, después podremos interpretarlo teniendo muy en cuenta que para averiguar si está en posición positiva o negativa, (derecho o invertido) siempre tomaremos como punto de referencia la posición en donde esté el adivino.

Seguidamente procederemos a la interpretación teniendo bien presente los símbolos que detallamos seguidamente, pero también la impresión que perciba el adivino, ya que no hay símbolos fijos sino mutables, tengamos en cuenta que a veces una imagen, siempre simbólica, pueden manifestarse fugazmente y al cabo de un tiempo ser otra la imagen que veamos. Nuestra interpretación en este caso deberá fundirse en aquella imagen, que instintivamente, nos ha llegado de lo más profundo. También puede ocurrir que los símbolos o imágenes que aparecen sean parciales o totales. Para continuar la rueda de preguntas procederemos tal como se ha indicado anteriormente.

texto tomado del capitulo 3 del libro "LO QUE DICEN LAS VELAS AL ARDER" El oráculo de las velas de Mitxell G. Mohn - Colección La otra Magia - Ediciones Karma.7
publicado por RolandodeSantiago en su blog el 26/07/2010

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