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Tirada Tarot 9 cartas

La tirada del Tarot de 9 cartas funciona muy bien cuando el consultante tiene un problema concreto y quiere información sobre los factores positivos y negativos del mismo y sobre su posible solución. 

No existe una sola forma de leer la tirada del tarot de 9 cartas, depende de cada tarotista y, sobre todo, de la situación anímica, personal y espiritual en que se encuentre el consultante de tarot.



El significado de las nueve cartas de tarot dispuestas en la mesa según el orden en que se van colocando es el siguiente: 

- Carta 1: El consultante, su presente y la imagen que tiene de sí mismo. 

- Carta 2: Un problema que hay que resolver. 

- Carta 3: El origen del problema. 

- Carta 4: El pasado. Lo que ha llevado al consultante a la situación en que se encuentra. 

- Carta 5: Puntos débiles del consultante: sus defectos y desventajas.

- Carta 6: Puntos fuertes del consultante y las habilidades que posee para resolver el problema planteado. 

- Carta 7: El camino que el consultante debe tomar para solucionar el tema que le preocupa. 

- Carta 8: Cualidades mentales y espirituales del consultante que  puede utilizar para conseguir el éxito. 

- Carta 9: Personas y hechos futuros que pueden servir de ayuda al consultante. 

Esta forma de interpretar la tirada de tarot de 9 cartas da respuestas concretas y precisas que dan al consultante una idea clara de la forma de acabar con su problema. 

Tarot de la Zarina

Como Barajar y Cortar el Tarot


Como en muchas otras facetas, el Tarot se caracteriza por su diversidad e individualismo por parte del Tarotista, por lo que no hay una forma establecida e inmutable de barajar y echar cartas, sino infinidad de sistemas, algunos opuestos entre sí. En cualquier caso recomendamos probar varios estilos de barajar y echar cartas y quedarse con el que funcione mejor. 

Básicamente el ritual incluye : 
1. Barajar (remover las cartas).
2. Cortar (repartir la baraja en varios montones).
3. Distribuir las cartas sobre la mesa según el sistema de tirada elegido.
4. Interpretarlas.

Se puede barajar, cortar y echar el Tarot como uno quiera, pero sólo hasta encontrar una forma de barajar y tirar las cartas que nos vaya bien. A partir de entonces, ese será nuestro ritual propio. 

1. Barajar
Hay muchas formas de barajar y tirar cartas :
Los profesionales suelen utilizar Arcanos Mayores del Marsella y/o toda la baraja Rider (Waite/Smith), además leen las cartas al derecho y al revés, por lo que hacen girar las cartas boca abajo sobre una mesa , en el sentido de las agujas del reloj o mejor entre las 2 manos. Después barajan como en cualquier juego de cartas y hacen un corte final, dando a elegir al Consultante entre 2 ó 3 montones (algunos llegan a los 7 o más montones). 
Con Barajas más abstractas como mezcla de Arcanos Mayores y Menores de Marsella, Tarot Crowley o Baraja Española, es más difícil leer al derecho y al revés, por lo que no suelen hacerse girar y sencillamente se bajaran como si fuéramos a jugar al Póquer o Mus, aunque también pueden leerse invertidas y hacerlas girar sobre sí mismas. 

2. Cortar
Antes de distribuir las cartas sobre la mesa debemos cortar la baraja. Hay muchas formas de hacerlo. Algunos Tarotistas dejan al Consultante tocar las cartas (para que conecten mejor las cartas) mientras que otros jamás lo permiten (para protegerse a sí mismos y a las cartas), por lo que se limitan a hacer varios montones sobre le mesa y le piden al Consultante que elija uno. También hay polémica sobre si se debe contar con la mano derecha o la izquierda.
Se suele considerar que la mano izquierda es la mano del corazón, de los sentimientos y que la derecha es la mano de la racionalidad. Algunos Cartomantes hacen cortar a los hombres con la derecha y a las mujeres con la izquierda. Dado que no hay un criterio unánime, le recomendamos probar de todas las maneras y elegir aquella con la que se sienta más cómodo/a o bien dejar al Consultante que se exprese libremente y corte como desee.

3. Distribuir las cartas
Una vez barajadas y cortadas, colocaremos las cartas sobre la mesa según el sistema de tirada elegido (Ver tiradas de cartas). Generalmente se colocan las cartas boca abajo sobre la mesa y se pide al Consultante que las destape o que señale la carta a destapar, aunque otros directamente van formando las tiradas con las cartas boca arriba, a la vista.
Algunos Tarotistas no usan tiradas establecidas (ni siquiera por ellos mismos) y hacen tiradas libres como por ejemplo ir leyendo las cartas según se van sacando del montón o ir formando 3 montones que van leyendo según el Consultante va haciendo preguntas.
También los hay que sólo leen una carta de cada 7 del montón cortado u otros que piden al Consultante formar una figura libre con las cartas sobre la mesa (con los naipes boca abajo o boca arriba), como si de un test proyectivo se tratase. En este último caso es recomendable que la figura que forme tenga una carta central que resuma la lectura (pirámide, margarita, cruz, etc). 

Fuente: http://www.tarotlunaazul.es/
Fotos: tomas de la película "El Violín Rojo"
Tarot de la Zarina - Mayo 2012

El Tarot de las Plantas Mágicas

Original mazo de cartas, en el que se representan casi todas las plantas indicadas para la magia. 
Ninguno de los Arcanos principales tarjetas tiene imágenes humanas sobre ellos.
En cambio, la flor o la planta están pintadas en colores vivos. 
El artista tiene un estilo un poco ingenuo, pero las imágenes parecen vibrar con la vida. No hay duda de esto se debe a los colores brillantes y los fondos itinerantes.
Tenga en cuenta los colores girando detrás de tomillo (X), que recuerda a uno de esos colores que utilizan los niños que es encanta experimentar en los carnavales. 

· Loco: Centaury

· Mago: Pensamiento

· Sacerdotisa: Rose

· Emperatriz: Lily

· Emperador: Angélica

· Los amantes: Mandragora

· Carro: acónito

· Justicia: Casa de la Moneda

· Ermitaño: Wild Orchid

· Rueda de la Fortuna: Tomillo

· Fuerza: Snapdragon

· Colgado: muérdago hombre

· La muerte: granos de cereales

· Templanza: Waterlily

· Diablo: Rua

· Torre: amapola

· Estrella: Sello de Salomón

· Luna : Azafrán Prado

· Sol: hierba de San Juan

· Juicio: Lime Tree

· Mundo: ortiga

Yo recomiendo el Tarot de Hellen a los interesados en las hierbas y flores, y para aquellos que buscan algo completamente diferente. 
Es un mazo alegre y sus colores muy atractivos

La Práctica de la Astrología

El arte de la astrología se encontraba dividido en dos ramas principales: la astrología mundana (llamada también natural y general) y la astrología judicial. La astrología mundana se ocupaba de las influencias celestes sobre fenómenos naturales tales como el clima y la predicción de acontecimientos generales. En esta categoría quedaban incluidas las revoluciones anuales (horóscopos de la entrada del sol en Aries, el comienzo del año astrológico) y horóscopos calculados para fenómenos celestes, como conjunciones, oposiciones y eclipses. Una miniatura de un ejemplar del Liber astronomicus de Bonatti representa la ofrenda de esta obra al rey Enrique VI. Se coloca convenientemente en la sección que trata de las revoluciones anuales, con el fin de presentar al rey como un personaje influyente en el escenario del mundo, y en cuyo reino sucedían acontecimientos de impacto generalizado: la fertilidad de la tierra, guerras y peste, y todos los niveles de la sociedad. La prominencia del rey, un soldado y el arzobispo en esta ilustración es un eco de las instrucciones de Bonatti al astrólogo para que encuentre los planetas que equivalen al rey, a los soldados y a los obispos en el horóscopo. El hombre que presenta el libro y el arzobispo que aparece a su lado señalan una vista lejana del sol, la luna y otros planetas, imprimiendo a la astrología el sello de la ortodoxia cristiana e inculcando al rey la oportunidad única de leer el futuro en las estrellas. En muchas cortes de la Europa medieval, los gobernantes recibían consejo astrológico de los médicos y los clérigos. Aunque la costumbre de consultar a los astró­logos solía ser condenada por parte de los cortesanos y los teólogos, su existencia se mues­tra en documentos contemporáneos y en manuscritos astrológicos como éste, exquisitamente decorados para sus nobles propietarios. El conocimiento de la astrología impregnó a todas las clases sociales, y el astrólogo Richard Trewythian, antes mencionado, confeccionó la revolución anual de 1448. Trewythian, también médico y prestamista, tenía todo tipo de clientes «astrológicos», desde artesanos hasta un abad. El pronóstico comienza nombrando a Marte Señor del Año, por ser el planeta con el mayor número de dignidades del horóscopo de la derecha. A una lista de predicciones generales causadas por la influencia de Marte en Escorpio en la décima casa le siguen los significados de otros planetas importantes del horóscopo. Marte significa una serie de tristes acontecimientos que comienzan con «una multitud de nubes y un intenso frío en invierno y un exceso de calor en verano y disputas sobre los productos y los árboles. y habrá enfermedades de los ojos y robos y se multiplicarán los salteadores de caminos por las calles». Los astrólogos podrían manejar muchos textos que contuvieran listas de significados para todas las posibles combinaciones de planetas, signos del zodiaco y casas. Trewythian consultó el Quadripartitum de Ptolomeo, junto al comentario de Ali Ibn al-Ridwan, el De iudiciis astrorum de Ali Ibn Ali Rijal Y obras de Albumasar y Messahala. Probablemente le influyeron también su propia experiencia en predicción astrológica y los sucesos y preocupaciones de su época. La predicción de Trewythian sobre efusión de sangre, guerra, peste, muerte y terror para 1448 no debió causar mucha sorpresa. En el turbulento siglo xv, los conflictos entre las facciones que intentaban llenar el vacío de poder planteado por el débil reinado de Enrique VI empezaron a tomar la forma de los enfrentamientos armados conocidos como la «Guerra de las Dos Rosas». Se creía que los dramáticos fenómenos celestes tenían una influencia importante en la Tierra, y por esta razón Trewythian construyó también un horóscopo para un eclipse que ocurriría antes de la entrada del sol en Aries, para calcular su influencia sobre aquel año. En las crónicas medievales se decía a menudo que los eclipses y los cometas  presagiaban la muerte del rey, la guerra, epidemias o algún otro desastre.
La astrología judicial se centraba en el individuo y proporcionaba predicciones más concretas para la vida de una persona y el momento adecuado para llevar a cabo una tarea. Por eso despertó recelos entre los eclesiásticos, que la veían como una amenaza al concepto de libre albedrío y a la divina providencia de Dios. Una respuesta común de los astrólogos a estas críticas era que los sabios dominaban las estrellas y que conocer los acontecimientos de antemano mitigaba su impacto y permitía a los hombres prepararse para el desastre. Dentro de la astrología judicial se incluye el tipo de astrología más popular hoy en día, la astrología natal, y otros tipos que tenían casi igual interés para el astrólogo medieval: la astrología horaria y la electiva. Un horóscopo natal es una representación de los cielos en el momento del nacimiento de una persona. Proporcionaba información sobre el carácter del nativo, el transcurso de su vida y el momento y forma de su muerte. Como no siempre se guardaban registros exactos de la hora del nacimiento, salvo en las familias pudientes y aristocráticas, a veces el astrólogo tenía que reconstruir la hora del nacimiento examinando los « accidentes» importantes de la vida del nativo. Un popular libro de asesoramiento político y moral para príncipes, el Secretum secretorum, aconseja a los gobernantes consultar a los astró­logos para conocer las inclinaciones naturales de sus hijos . El Liber astronomicus de Bonatti ilustra las influencias celestiales sobre un recién nacido, en forma de una estrella que dirige sus rayos sobre la cabeza del niño. En este texto el carácter y la vida del nativo se tratan examinando cada una de las casas astrológicas sucesivamente, desde la forma y figura del cuerpo del nativo (primera casa) hasta los enemigos ocultos que encontraría a su paso (duodécima casa) . En cada área de la vida del nativo destaca un planeta diferente. En lo que respecta al matrimonio destaca el planeta Venus, mientras que Bonatti afirma que «para una investigación sobre la fe del nativo y la profundidad de su conocimiento hay que observar a Mercurio». También se tratan diferentes aspectos de cada tema. Por lo que se refiere a los descendientes del nativo, el astrólogo es capaz de predecir su sexo y su número, cuáles morirán primero y cuáles vivirán más. Bonatti introduce también la opinión de otros astrólogos, ofreciendo, por ejemplo, la opinión de Ptolomeo sobre cuál de los descendientes que aparecen en el horóscopo logrará la prosperidad. Contratar los servicios de un astrólogo para construir un horóscopo del nacimiento del rey era una empresa peligrosa, ya que se creía que estas cartas revelaban la fecha y la forma de la muerte del nativo. Han sobrevivido diferentes versiones del de Enrique VI, tanto de las que se hicieron con el permiso oficial como otras asociadas a intenciones más traicioneras. El matemático y astrónomo John Holbrooke, que según parece ofreció consejo astrológicos tanto a este rey como a su padre, Enrique V, confeccionó una carta natal en el momento de su nacimiento. Durante el reinado anterior, sin embargo, dos clérigos fueron acusados de conspiración para utilizar la astrología y la magia con el fin de conseguir la muerte del rey en colaboración con la ambiciosa duquesa de Gloucester. Pese a que su horóscopo parece haber revelado solamente la probabilidad de que el rey padeciera una enfermedad, Thomas Southwell murió en prisión y Roger Bolingbroke fue ejecutado, mientras que la propia duquesa fue condenada a cadena perpetua. Practicar la astrología no era en sí un delito, puesto que inmediatamente se encargó a un astrólogo partidario del rey dar la vuelta a las funestas predicciones anteriores y ofrecer una interpretación más tranquilizadora de la carta natal del rey. La astrología era más vulnerable a las críticas cuando estaba pegada a la práctica de la magia: los dos clérigos y la duquesa fueron acusados de practicar la necromancia (un tipo de magia que implicaba la conjura de espíritus o demonios) además de la astrología para provocar la muerte del rey. Las cartas natales tenían la capacidad potencial de seguir siendo usadas para construir horóscopos en los cumpleaños del nativo. Las posiciones de los planetas en estas «revoluciones solares» se comparaban con las de la carta natal con el fin de hacer predicciones para el año en cuestión. Richard Trewythian practicaba con regularidad este tipo de astrología, y en su cuaderno de notas dibujó incluso una pequeña cara en el cuadrado central del horóscopo, sin duda su autorretrato. Aunque no conservamos predicciones para esta revolución de 1434 de su carta natal, una sentencia acompaña el horóscopo de su 52º cumpleaños, el 28 de octubre de 1445. En él, Trewythian anota que Júpiter y el Sol en esta revolución significan una mejora del cuerpo y de los negocios, y tendrá un hijo que le dará grandes alegrías. Como Venus se coloca en el sitio de Mercurio en la carta natal, significa que tendrá poder y fama por su elocuencia y su intelecto, especialmente debido a que se encuentra en conjunción en la cuarta (casa);. La popularidad de las cartas natales nos la indica su presencia en los manuscritos que han llegado hasta nosotros, mayor que la de los horóscopos de otros tipos. Es probable también que un gran número de cartas no sobreviviera, ya que seguramente los clientes se quedaban con sus cartas y las de sus hijos para futuras consultas. La mayoría de los horóscopos medievales perviven en libros confeccionados por los propios astrólogos o recopilados por los posteriores aprendices de este arte. El cuaderno de notas que registra la práctica astrológica de Richard Trewythian contiene una serie de cartas horarias, un género que no suele estar presente en los textos astrológicos grecorromanos pero que alcanzó una gran popularidad con los astrólogos árabes, que lo habían encontrado en fuentes hindúes. La astrología horaria se usaba para determinar la respuesta a preguntas concretas mediante una figura trazada para el momento en que se formulaba la pregunta. Trewythian practicaba también, aunque en menor medida, la astrología electiva, según la cual se estudiaban las posiciones planetarias con objeto de establecer cuál era el momento más adecuado para emprender una actividad. En 1452, por ejemplo, confeccionó un horóscopo para determinar cuál era el mejor momento para que su cliente abandonara la ciudad y marchara a la guerra. Los clientes probablemente visitaban al astrólogo en su casa, donde le revelarían sus problemas íntimos de crisis domésticas y embarazos, dudas relativas a transacciones comerciales, temores de que estallara una guerra y búsquedas del tesoro. Ante sus ojos, las esperanzas e inquietudes que habían expresado se reconstruirían en forma de una representación de los cielos de la que el astrólogo extraía su respuesta. En menos de un cuarto de hora, quizá, habría terminado todo el proceso. Uno de los temas más comunes de la práctica horaria de Trewythian eran cuestiones relacionadas con robos. Dos horóscopos que construyó para el "abad" tienen que ver con el robo de una copa de oro que aparece esbozada dentro de una de las figuras. Trewythian fue capaz de describir a su cliente las características marcianas del ladrón: «Es de complexión rolliza con pelo castaño y grasiento y a menudo tiene granos en la cara. Tiene la barba rala y los ojos pequeños; su cuerpo es tosco y encorvado. Es un sembrador de malas hierbas y de discordia entre los hombres». Desafortunadamente, aunque se dice que el ladrón tiene todavía el objeto en su poder y siente el deseo de hablar de su crimen, el astrólogo no confía en que la pieza se recupere.

Fuente : "La Astrología en los Manuscritos Medievales" de Sophie Page
publicado por RolandodeSantiago Tarot

El Arte de la Astrología: Instrumentos y Principios

El aspirante a astrólogo de finales de la Edad Media tenía que llegar a dominar las técnicas, tanto astronómicas como matemáticas, necesarias para construir un horóscopo, así como un complicado número de reglas para interpretar las configuraciones celestiales representadas en este diagrama esencial. Después del siglo XII, los estudiantes adquirirían las técnicas astronómicas requeridas estudiando el quadrivium, las materias matemáticas de los estudios universitarios de humanidades. Las técnicas astrológicas se consideraban también esenciales para los estudiantes de medicina. En ocasiones, la propia astrología era una parte destacada del currículo: en el siglo XV, la universidad de Bolonia tenía su propio pro­fesor de astrología que impartía un curso de cuatro años de duración. La enseñanza astrológica era relativamente uniforme, aunque los estudiantes podían elegir entre diferentes técnicas y sistemas que circulaban en forma de manuscrito. Debido al valor predominantemente práctico de los textos que se ocupaban de los instrumentos y principios de la astrología, estos no solían estar muy decorados, aunque los diagramas formaban parte frecuentemente del aparato explicativo.
El principal instrumento del astrólogo era el horóscopo o carta astral, un mapa simbólico de los cielos en un momento y lugar determinados. En este dibujo el astrólogo trazaba la posición de los siete planetas conocidos (la luna, Mercurio, Venus, el sol, Marte, Júpiter y Saturno) como aparecían en el zodiaco, esto es, la zona centrada según la Eclíptica, el recorrido aparente del sol alrededor de la Tierra. El zodiaco quedaba dividido en doce partes iguales de treinta grados nombradas según las constelaciones: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. El horóscopo se situaba en relación a un lugar concreto de la Tierra superponiendo la división de la Eclíptica sobre el horóscopo, donde aquella se cruzaba con el horizonte y el meridiano a la hora fijada. Esto se denominaba normalmente división en casas y do­taba al horóscopo de su característica estructura en doce espacios (o casas). El método más común para calcular esta división comenzaba con el grado donde la Eclíptica se cruzaba con el horizonte, llamado «ascendente». Entonces el astrólogo construía las divisiones de las seis casas bajo el horizonte siguiendo el orden de la salida de cada signo, y las seis casas sobre el horizonte ordenadas de oriente a occidente, dirigiéndose al ocaso. 
La posición y distancia de los planetas se calculaba con la ayuda de instrumentos tales como astrolabios y cuadrantes, que se enfocaban al sol durante el día y a una estrella importante durante la noche, con el fin de extraer interpretaciones para el año en curso. Tablas astronómicas adaptadas a diferentes latitudes facilitaban el cálculo de la división en doce partes del cielo, así como de las «efemérides», enumerando las posiciones diarias de los planetas. Un ejemplo de estas efemérides nos lo da el primer folio de una serie de tablas con el movimiento de todos los planetas para 1400-1500. Las efemérides para julio de 1450, del cuaderno de notas de un astrólogo londinense del siglo xv, Richard Trewythian, se calcularon probablemente a partir de una tabla de este tipo. Muestra columnas para cada uno de los planetas y los puntos donde la luna se cruzaba con la Eclíptica (denominados caput y cauda draconis) . Bajo los símbolos de estos puntos se encuentran los nombres de los signos del zodiaco en los cuales se sitúa cada planeta. Las filas de la tabla no sólo contienen las posiciones diarias de todos los planetas en grados y minutos sino también, en el lado derecho, símbolos que representan configuraciones o aspectos planetarios significativos que ocurrirían en un día determinado. En la parte baja 
de la tabla Trewythian ha dibujado un horóscopo para un eclipse que ocurrió el 24 de julio de 1450. Sobre él se sitúa una sentencia que predice una guerra para elIde julio, «debido a la cuadratura que forman los dos planetas más grandes (Júpiter y Saturno)>>. En el margen izquierdo toma nota de un acontecimiento terrestre ocurrido el 4 de julio y que coincide con esta predicción: «esta noche las gentes de Kent lucharon en el puente de Londres», en referencia a un episodio de la revuelta de Jack Cade. 

Los horóscopos aparecieron en la Edad Media en una variedad de formas cuadradas y circulares entre las que el de Trewythian es un modelo muy común. Las doce «casas» se cuentan en sentido contrario al de las agujas del reloj desde el triángulo de la izquierda, y se indican los límites de cada casa en cuanto al grado del signo del zodíaco, así como las posiciones'de todos los planetas y de caput y cauda draconis. El cuadrado central de la figura se usaba muy a menudo para escribir información relevante para el horóscopo, como la fecha, el nombre del cliente o la pregunta que necesitaba ser contestada. Una vez hecho el horóscopo, el astrólogo se abre camino a través de varios niveles de significado para emitir un juicio. Cada planeta del horóscopo poseía propiedades naturales, siendo masculino o femenino, diurno o nocturno, cálido, frío, seco o húmedo, benéfico o maléfico, etc. Otros significados dependían de su posición en el horóscopo y de sus relaciones con otros planetas. Los signos del zodiaco se clasificaban también de varias maneras: según los sexos, estaciones y elementos (las cuatro «triplicidades» del fuego, la tierra, el aire y el agua), y los signos «cardinales», «fijos» y «mutables». Todos los planetas gobernaban sobre dos signos, sus «casas», excepto el Sol y la Luna (considerados planetas en la Edad Media), que gobernaban sólo uno. Cuando un planeta estaba presente en un signo sobre el que gobernaba, su influencia era más poderosa, pero si se encontraba en los signos diametralmente opuestos en el horóscopo estaba en su «detrimento», y su influencia se debilitaba. Los planetas también se consideraban fuertes en el signo de su «exaltación», y débiles en su «caída», el signo opuesto a su exaltación. Una representación de Venus realizada en el segundo cuarto del siglo XIV muestra su situación predominante sobre los signos de Virgo (transformado en libra por una mano posterior que le hizo sostener una balanza) y Tauro, así como sus signos de detrimento, Aries y Escorpio. 
Cada signo del horóscopo se dividió más tarde en varias partes, de las cuales las más importantes eran las caras (de diez grados cada una) y los términos (con diversas longitudes) que, como los propios signos, se regían por planetas concretos. La intensidad de la influencia de un planeta en el horóscopo dependía de las «dignidades» que adquiría al ser situado en su propia casa: exaltación, triplicidad, cara o término. El número de puntos que cada dignidad otorgaba queda reflejado encima de un práctico diagrama que presenta una tabla para localizar todas las dignidades que los planetas adquirían en cada signo. En la parte superior del diagrama se revelan las propiedades de cada signo. Piscis, por ejemplo, pertenece a un grupo de signos (a una triplicidad) clasificados como de agua, fríos, húmedos, flemáticos, septentrionales y femeninos. Esta clasificación podía afectar a la interpretación del astrólogo de varias formas. Mientras que la conjunción de los planetas en Libra (signo de aire) en 1186 despertó el temor de terribles vientos, la conjunción en Piscis (signo de agua) de 1524 motivó predicciones de inundaciones. 
Las doce casas eran elementos importantes para la interpretación del astrólogo, ya que se asociaban a diferentes aspectos de la vida de una persona. En el Liber astro­nomicus, del astrólogo del siglo XIII Guido Bonatti (al que Dante situó en el Infierno), se da una típica descripción de los asuntos que trata cada casa: I, la forma y figura de la persona (llamada «el nativo» en los textos astrológicos) y las cualidades de su alma; II, posesiones; III, hermanos; IV, padres; V, hijos; VI, enfermedades; VII, matrimonio; VIII, muerte; IX, viajes y fe religiosa; X, autoridad; XI, amigos; y XII, enemigos. Las casas primera, cuarta, séptima y décima se denominaban casas cardinales o angulares; la segunda, quinta, octava y undécima, sucedentes, y la tercera, sexta, novena y duodécima, cadentes. De los planetas situados en las casas pertenecientes al primer grupo se decía que tenían una elevada influencia, y de los del último, que su influencia era reducida. Varios aspectos de la vida del nativo estaban bajo el gobierno de las «partes», una serie de grados calculados sumando los grados entre dos planetas o dos puntos importantes del horóscopo y un tercer grado (a menudo el ascendente), la más significativa de las cuales era la parte de la fortuna. 
Finalmente, y lo que es más importante, la predicción astrológica dependía de la posición de los planetas los unos respecto a los otros. Las más importantes eran las relaciones angulares entre planetas, llamadas «aspectos», ilustradas aquí con sus símbolos en un horóscopo circular. Una conjunción tenía lugar cuando los planetas parecían ocupar el mismo espacio en el cielo (0°), en oposición estaban separados 180°, en cuadratura 90°, en sextil 60° y en trino 120°. Cada aspecto tenía un significado concreto, negativo o positivo, dentro del horóscopo, y las conjunciones y oposiciones entre planetas se consideraban a veces tan importantes que los horóscopos se confeccionaban especialmente para interpretar su significado. La fuerza de un aspecto dependía de la naturaleza y la posición de los dos planetas implicados, y de si el planeta más veloz se estaba aproximando al planeta con el que estaba formando un aspecto (aplicación) o se estaba alejando de él (separación). Las relaciones entre el Sol y los otros planetas eran particularmente importantes. Si un planeta se encontraba a menos de 17 minutos del Sol (cada grado del horóscopo tenia 60 minutos), estaba «cazimi» o «en el corazón». A me­nos de 8,5°, estaba «combusto», y a menos de 17°, «bajo los rayos». Todo ello tenía un significado diferente para el astrólogo, como revela una representación de Venus bajo los rayos del Sol. Según el texto que la acompaña, cuando el Sol regía sobre el ascendente (Leo), y por tanto se encontraba en una posición desde la que dominaba Venus, regente del Medio Cielo (Tauro, la décima casa de autoridad o Monarquía), en el horóscopo el Sol representaría al Rey.

Fuente: "La astrología en los Manuscritos Medievales" de Sophie Page
publicado por RolandodeSantiago Tarot

El Arte de la Astrología: Textos y Tradiciones

Los horóscopos más antiguos con predicciones para la vida de una persona particular se remontan a la Babilonia y el Egipto antiguos, a finales del siglo V antes de Cristo. Su refinamiento se produjo en la antigua Grecia, donde las tradiciones anteriores se desarrollaron hasta constituir una rama científica del conocimiento, con una base filosófica . Tras la crisis del mundo romano y la propagación del cristianismo en la Europa occidental, el arte de la astrología, como muchas otras ramas de la sabiduría antigua, tuvo fortunas diversas. Primero alcanzó al Occidente latino de forma fragmentada, transmitida a través de libros técnicamente poco sofisticados y de tipos populares de adivinación, cuya amplia difusión, sin embargo, estuvo marcada por las frecuentes condenas por parte de la Iglesia. En Oriente, la astrología griega se transmitió al mundo árabe, donde asimiló fuentes indias, persas e islámicas. Este complejo arte, amalgama por entonces de varias tradiciones, cruzó las fronteras del mundo cristiano a través de España, a finales del siglo X. Cuando en el siglo XII fluyó por Europa con toda su fuerza, despertó un interés considerable entre los eruditos cristianos, que lo vieron como un gran tesoro de sabiduría antigua preservada y aumentada por sus vecinos árabes.A principios de la Edad Media encontramos doctrinas astrológicas relacionadas con la naturaleza y la influencia de los planetas y de los signos del zodiaco en una amplia gama de textos, especialmente en obras de astronomía, filosofía natural y cosmología. Los escritores empleaban indistintamente los términos «astronomía» y «astrología», y sólo los usaban en el sentido moderno cuando hablaban de los dos aspectos complementarios (teórico y práctico) de la ciencia de las estrellas. Antes del siglo XII, el interés por la astronomía se localizaba principalmente en los centros de estudio monásticos, ligado a la medida del tiempo y a la confección del calendario cristiano. Los monasterios adquirieron y produjeron textos astronómicos ilustrados, ya que los momentos destinados a los oficios monásticos que se desarrollaban durante las horas de oscuridad se podían determinar mediante la identificación de las constelaciones del cielo nocturno. 

En ausencia de tablas e instrumentos astronómicos de precisión era difícil llegar a los cálculos exactos necesarios para la confección de los horóscopos. En cambio, florecieron formas más sencillas de adivinación que dependían para sus predicciones de los treinta días del ciclo lunar o de las posiciones del sol y la luna en el zodiaco. Un tipo de adivinación se denominaba «esfera de la vida y de la muerte», debido a su forma normalmente circular. La usaban los médicos para predecir el devenir de una enfermedad, y seguramente los curas para decidir si debían o no impartir la extremaunción a un enfermo. Según este método de adivinación, el valor numérico total de las letras del nombre del paciente (siguiendo el principio de que la a vale 1, la b vale 2, etc.) se sumaba al número del día lunar en el que cayó enfermo. El total se dividía entonces entre treinta, y si el resultado se encontraba en la parte de la tabla regida por la figura de Cristo-Vida el paciente viviría. Si caía en la parte regida por Satán-Muerte, moriría. En las obras más antiguas de medicina también se prestaba atención al estado de la luna, creciente o menguante.

Las instrucciones que da un herbario de utilizar asteríon para curar la epilepsia indican que se debe masticar el fruto mientras la luna esté decreciendo y se encuentre en el signo de Virgo. Esta planta en particular atrajo asociaciones astrológicas debido a la creencia de que durante la noche brillaba como una estrella en el cielo y asustaba a los ignorantes, que creían haber visto un fantasma. 

En el siglo XII los estudios astrológicos recibieron un gran impulso con el redescubrimiento y la traducción al latín de textos griegos que se habían conservado en obras árabes de filosofía natural, astronomía y astrología. Eruditos de toda Europa viajaron a España, Sicilia y Oriente Medio donde, a menudo en colaboración con los judíos, tradujeron las obras del árabe al latín y regresaron con una colección de conocimientos científicos que incluía textos astrológicos, alquímicos y mágicos. En el clima de optimismo que rodeaba la utilidad de esta nueva sabiduría, la astrología aseguraba un estatus más aceptable como objeto de estudio. Con la transmisión del Almagesto (siglo TI de la era cristiana), del astrónomo de la Antigüedad tardía Claudio Ptolomeo, y de las tablas astronómicas árabes, los astrólogos adquirieron la habilidad de producir horóscopos más precisos. Los libros astrológicos, incluyendo el Quadripartitum de Ptolomeo y obras de autores árabes, como Albumasar (S), Alcabitius y al-Kindi, proporcionaron una sofisticada justificación para la práctica de la astrología, una aclaración de los diferentes géneros astrológicos· y leyes sistemáticas para la interpretación de las configuraciones celestiales. Los autores latinos pronto se sintieron motivados a escribir sus propios manuales, atraídos por la tentadora perspectiva de formular métodos científicos para predecir el futuro y por la recompensa económica que esto traería consigo. 

La nueva sabiduría astrológica se difundió tanto en el ámbito del horóscopo personal como en el de las predicciones generales. Uno de los primeros eruditos en introducir en Occidente tablas astronómicas precisas fue Adelardo de Bath, que ha sido propuesto como el autor de diez horóscopos normandos de mediados del siglo XII, varios de los cuales reproducirnos aquí. Estos horóscopos, principalmente políticos y relacionados con los movimientos y acciones de diferentes contendientes en la guerra civil que siguió a la muerte del rey Enrique 1 (Esteban de Blois, Godofredo Plantagenet, el segundo marido de la reina Matilde; y su hijo, el futuro rey Enrique II de Inglaterra), reflejan la asociación de la astrología con la cultura cortesana. Adelardo de Bath instruyó al joven Enrique cuando éste residía en Bristol en la década de 1140, y le dedicó un tratado sobre el astrolabio, instrumento usado en astronomía y astrología. Pero la preocupación expresada en la parte superior derecha del horóscopo, sobre la llegada de un ejército normando, sugiere que el astrólogo o el patrón ligado a estos horóscopos en concreto era un partidario de Esteban, cuyos temores se hicieron realidad cuando Enrique invadió Inglaterra en 1 153. 

Los textos astrológicos árabes traducidos al latín introdujeron en Occidente nuevos tipos de astrología, además de técnicas más sofisticadas. Encontramos la prueba de la creciente influencia de la astrología en las reacciones a la conjunción de todos los planetas en el signo de Libra, ocurrida en septiembre de 1186. La conjunción es uno de los cinco aspectos planetarios fundamentales: configuraciones celestes de particular importancia para el astrólogo. La astrología conjuncionista se desarrolló en las obras de los astrólogos árabes, que interpretaron la aparición de los planetas en el mismo grado de longitud como indicios y causas de los grandes acontecimientos históricos, especialmente los relacionados con la religión, las profecías y las agitaciones políticas. Se creía que las conjunciones de Júpiter, Saturno y Marte eran particularmente importantes, pero el interés generalizado en la conjunción en Libra de 1186 se debió al gran número de planetas implicados. Roger de Hoveden, cronista inglés, registró varias predicciones rela­cionadas con esta conjunción. Entre ellas, el astrólogo Corumphiza predijo el estallido de una tormenta violenta y extremadamente potente «que oscurecerá el aire y lo contaminará con el hedor de vapores venenosos. Por esta causa, muchos serán presa de la muerte y la enfermedad, y fuertes ruidos y voces se oirán en el aire, aterrorizando las almas de los que los escuchen». Otro astrólogo, el árabe Faramela, se burlaba de las escasas habilidades de los astrólogos cristianos y hacía una predicción alternativa, aunque igualmente negativa. Afirmó que «si Dios no provee de otro modo, habrá una pobre vendimia, una moderada cosecha, muchas masacres a espada y un gran número de naufragios». Aunque está documentado el pánico generalizado que se vivió en Inglaterra mientras el día de la conjunción se aproximaba, las crónicas dan constancia de que no ocurrió nada más violento que una granizada en Kent y alguna inundación en Gales.


Fuente: "La Astrología en los Manuscritos Medievales" de Sophie Page
publicado por RolandodeSantiago Tarot

Tarot Visconti-Sforza

Dentro de las numerosas cartas de Tarot que existieron en la antigüedad, se mencionan las de Visconti-Sforza, las cuales figuran en los archivos de la ciudad de Virtebo, en Italia.

En aquella época era una costumbre muy difundida que las familias adineradas encargaran la realización de estas cartas de un modo personalizado, tal es el caso de la familia Visconti-Sforza que había encargado la realización de su propio Tarot a Bonifacio Bembo.

Esta costumbre apuntaba a tener más éxito social y más relevancia, y a veces, eran creados con la intención de esconder en clave, dentro de estas cartas, los secretos familiares.

Este Tarot constituye una de las barajas más antiguas que se hayan encontrado y una de las mejor conservadas, gracias a la misma familia Visconti-Sforza.

Se trata de un juego de cartas de Tarot extraordinariamente lujoso, de un valor incalculable. Está compuesto por 78 láminas o cartas recubiertas de pan de oro, y como ocurrió con todas las antiguas barajas, hasta la llegada del Tarot de Marsella, todas fueron pintadas a mano. Los colores que se utilizaron fueron muy parecidos a los de uso común del actual Tarot Marsellés.

Es importante destacar que este Tarot de Visconti-Sforza fue muy moderno y evolucionado para su época, aunque cuenta con elementos arcaicos como la carta de la Esperanza, que hoy en día ha sido sustituida por el de la Estrella.

Estas cartas que cuentan con un valor incalculable, y de las que solo han llegado a la actualidad 74, son conservadas en colecciones privadas de Italia y Nueva York.

Se dice que una de las cartas que integra este Tarot, la de la Papisa, representa a Manfreda Visconti, quien fue, aproximadamente en el año 1300, quemada viva porque se había considerado que encabezaba una herejía, hecho por el cual también habría recibido el nombre de Papisa.

Algunas referencias escritas alrededor del Siglo XIII han demostrado la existencia de bajaras anteriores a las de los Visconti-Sforza, hecho que no ha podido ser comprobado, ya que hasta el momento no se han encontrado cartas que indiquen una fecha anterior a esta.

publicado por RolandodeSantiago Tarot

Afrobrazilian Tarot


video:Soraya Volcan tarotista venezolana

Los dioses de "la Santeria", plasmados en los arquetipos tradicionales del tarot. Representa el mundo de las magias y hechicerias. El santerismo como un entrelineas, invocaciones y conjuros. Este mazo tiene mucha fuerza y poder en cuanto a ritualismos se trata y adoraciones de Idolos

Los Orishas: son divinidades pertenecientes a mitos de una antigua magia, que se transformaron a través del tiempo y los continentes y siguen vivos hoy.


Este Tarot abre un canal benéfico a las fuerzas naturales de curación, meditaciones y rituales.

Las divinidades de la santería Afro-brasileña se unen en esta baraja, con los Arquetipos Tarot con sorprendente facilidad.

Afro-Brazilian Tarot
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Arcanos Mayores
(Equivalencias entre los arquetipos tradicionales
y las divinidades de La Santería)

0 - El Loco - Exú
1 - El Mago - Babalaô
2 - La Sacerdotisa - Nanã Buruku
3 - La Emperatriz - Yemanjá
4 - El Emperador - Ogum
5 - El Hierofante - Oxalá
6 - Los Enamorados - Oxóssi
7 - La Carroza - Ibeji
8 - La Justicia - Obá
9 - El Hermitaño - Obaluaiê
10 - La Rueda de la Fotuna - illumination
11 - La Fuerza - Yansã
12 - El Colgado - Ossâim
13 - La Muerte - Egum
14 - La Templanza - Oxumarê
15 - El Diablo- Diabo (el mismo diablo)
16 - La Torre - Iroko
17 - La Estrella - Oxum
18 - La Luna - Ewá
19 - El Sol - Olorum
20 - El Juicio - Xangô
21 - El Mundo - Orunmila

Los Arcanos Menores:

Copas - Agua; simbolizan las emociones, las relaciones y la armonía.
Oros - Tierra; Simbolizan la belleza y la naturaleza.
Bastos - Fuego; Simbolizan la vida, la acción y el cuerpo.
Espadas - Aire; simbolizan el cielo , el pensamiento.

publicado por RolandodeSantiago en su blog el 26/07/2010
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